Hay historias realmente poco razonables, aunque sus protagonistas siempre intentan que no sea así y ponen todos sus medios para que hasta en sus más disparatadas aventuras siempre haya un tanto de juicio. Como muestra un botón extraído del diario gratuito "
Que!" del pasado lunes. En su contraportada leemos el titular en grandes caracteres "Atraca un banco y entrega una nota culpando a las mujeres". Claro, culpar a más de la mitad de la población humana de tener que cometer un delito no es muy razonable, pero al menos el tipo tuvo la amabilidad de indicar el motivo de su acto. Luego resultó que necesitaba el dinero para comprar drogas y con estas pagar a unas prostitutas, que imagino eran las mujeres a las que les echaba la culpa en la nota, aunque el individuo no dudó en ningún momento de generalizar y meterlas a todas nuestras mujeres, hermanas, madres, cuñadas, etc., en el mismo saco...
Eso si, educación no le faltó... Espero pacientemente a que le tocara el turno en caja, le pidió cortésmente al taxista con el que llegó al banco que esperara mientras hacía unas gestiones rápidas en el banco, y no dudó en usar el mismo taxi para huir, llegar al lugar donde comprar las drogas, e ir en busca de las mujeres para pagarles en especia tan especial... Eso sí, siempre alentando al taxista a que condujera lo más deprisa que pudiera, a lo cual el profesional de la conducción alegó que nunca rompería los límites ni las normas de tráfico, que los puntos están muy caros para ir tirándolos en tonterías...
Finalmente gracias al GPS del taxi todo terminó como se veía venir dadas las circustancias del delito: el tipo detenido por la policía, el taxista cobrando su carrera y las mujeres esperando, compuestas y sin cobrar...
____________________________________________________
Escuchando: Part 2, Music in twelve parts. Philip Glass