Decía
Robert Fripp, que tras el abandono del mundo de la música y su incorporación a la académia de formación continua del sr. Bennett, se dió cuenta de que había dejado de existir. La idea, terrorífica, la denominó
Exposure, título con el que acuñó su primer trabajo en solitario. Lejos de querer hacer una comparación entre el sr. Fripp y yo, hace dos días me ocurrió algo similar. Estaba delante del teclado del ordenador, me puse a explorar los archivos de música que guardo, y me di cuenta que no existía, que había dejado la realización de hacer música justo cuando empezaba a tener nuevas ideas, nuevas técnicas y nuevos conceptos. Horripilado, en una noche de insomnio y bajo la influencia de la obra de ciencia-ficción
Dhalgren, me puse a componer después de más de dos años de sequía musical. Los resultados me fueron gratos, representan la situación que vivo y paralelizan con la obra literaria de Delany. Y así nacieron estos dos temas,
herid la ciudad otoñal y
Bellona, compuestos los dos usando una técnica mejorada de mis
Gtronics. No es mi intención que gusten a nadie, simplemente era algo que tenía que hacer y lo hice.