Apocalipsis, segmento décimo.Los pasillos del hospital son infinitos, pero tu los recorres con la pica en alto, sin apenas importarte que te estén envenenando con esas bolsas de líquido. Veo como te agotas, como vas perdiendo el pelo, como tus palabras son cada vez más débiles. Estoy a tu lado y siempre lo estaré. Tendrá que afilar mucho la guadaña para poder separarnos.